Cómo prevenir lesiones deportivas antes de que aparezcan
El calentamiento y la progresión de carga son las herramientas más efectivas para evitar lesiones al hacer deporte.

La mayoría de lesiones deportivas que tratamos no aparecen por un golpe puntual, sino por acumulación de fatiga y una progresión de entrenamiento demasiado rápida. Calienta de verdad: 8-10 minutos de movilidad articular y activación muscular específica del deporte, no solo un trote suave. Progresión gradual: aumentar volumen o intensidad de entrenamiento no más de un 10% por semana reduce mucho el riesgo de sobrecarga. Escucha las señales tempranas: una molestia leve que aparece siempre en el mismo punto suele ser aviso de una lesión en formación, no algo a ignorar. Trabaja la fuerza, no solo la resistencia: la musculatura estabilizadora (core, glúteos, tobillo) es la que más protege frente a esguinces y sobrecargas. Descanso real: el músculo se adapta y se fortalece durante el descanso, no durante el entrenamiento en sí. Si ya arrastras una molestia recurrente, una valoración biomecánica puede identificar la causa antes de que se convierta en una lesión seria.